A golpes

La elección era difícil, aunque pudiera parecer lo contrario. Mirar al frente o al suelo. Confiar en mantener el equilibrio y disfrutar de lo que se ofrecía al frente o concentrar la atención en los pies, para convencerse de que el suelo seguía donde debía….

Cada paso era una conquista. Izquierda, derecha, otra vez izquierda ¿dónde debía poner el peso del cuerpo?

Irónicamente recordó las clases de yoga y a la estricta profesora repitiendo la cantinela de poner atención a la posición del tronco, de la cadera, de cada brazo…Tanta preparación no había resultado demasiado útil llegado el momento. Aún seguía dudando si lo mejor era pensar o lo contrario To think or not to think?

¿Y si cerrara los ojos? Igual entonces el cuerpo encontraría su propio equilibrio. Probemos.

Podría enumerar los morados y los golpes que llevé. Podría decir que cerrar los ojos y dejarse llevar no era una buena idea después de todo. Podría decir que fue una estupidez intentarlo. Pero mentiría. No hay mejor manera de aprender a caminar de nuevo que a golpes.

One thought on “A golpes

  1. Maravilloso relato, breve… pero lleno de sensaciones.
    Y más bonito aún… el corazón que asoma tras él.
    Es usted una personilla extraordinaria.
    Un abrazo enorme

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.