El secreto de la felicidad está en no pensar

Es de sobra conocido que en pleno siglo XXI existen foros, congresos y simposios sobre los temas más insospechados pero reconozco que me ha sorprendido saber de la II Conferencia Europea sobre la Felicidad y sus causas, organizada por el World Happiness Forum, una institución internacional sin ánimo de lucro que potencia los encuentros sobre este tema. Aunque pensándolo un poco, éste es un tema de interés general, el que más me atrevería a decir pues aunque como animales nuestro destino esté marcado por ese nacer, reproducirse y morir no nos conformamos con hacerlo de cualquier manera, aspiramos a ser ¨felices¨.
Ahora bien, ¿qué es la felicidad? y ¿existe alguna fórmula eficaz para alcanzarla?. Como en tantas otras cuestiones filosóficas no hay consenso, podría decirse que hay tantos tipos de felicidad como de personas si atendemos a la felicidad como un conjunto de sensaciones placenteras; por contra, hay quien cree que la felicidad es precisamente el concepto opuesto: la imperturbabilidad frente a los altibajos causados por las circunstancias externas (para los budistas este estado se conoce como sukha); lo que si puede hacer la ciencia es detectarla: con un electroencefalograma en forma de ondas gamma cerebrales o con resonancia magnética funcional cuando aparece una actividad cerebral disminuída en las zonas de emocionalidad negativa como tristeza (depresión) o ansiedad.
En este encuentro sobre la felicidad se discutieron dos corrientes de pensamiento opuestas: la occidental que basa el secreto de la felicidad en la reflexión, por tanto más racional (aunque también señala la importancia de la amistad y la libertad) y la oriental, cercana a la filosofía budista y que sustituye razón por compasión proponiendo la meditación como camino abonado para la consecución de la felicidad. En lo que ambas corrientes coinciden es que la felicidad está en la mente y que como órgano plástico que es (hace ya más de una década que se abandonó el dogma de la inmutabilidad cerebral) la práctica de estrategias de desarrollo en esta línea hacen posible que TODOS podamos alcanzarla.
Llegados a este punto, la pregunta es ¿cómo? y aquí tampoco hay acuerdo, los ¨orientalistas¨ preconizan la meditación y aunque a mi personalmente lo de quedarme con la mente en blanco más de dos segundos me parece casi una utopía, lo cierto es que hay estudios científicos de la Universidad de Wisconsin (Mind & Life Institute) en los que el análisis de las ondas cerebrales de monjes budistas con más de 10.000 horas de meditación revelaron un patrón de ¨felicidad¨ superior a la media. Por otro lado desde Zúrich (Centro para el estudio de los Sistemas Sociales y Neuronales de la Universidad de Zúrich) se habla de la empatía como clave biológica de la felicidad, que en la práctica se traduce en el ejercicio de la compasión, que también puede aprenderse y entrenarse. Y es en este último concepto en que se basan muchas de las nuevas terapias psicológicas de búsqueda de la felicidad.
Sea del modo que sea, con meditación o con ejercicios de compasión, la lección a destacar es que la felicidad es un proceso mental y como tal puede dominarse, por tanto quizá valdría la pena intentar concentrarse un par de minutos cada día en dejar la mente en blanco y ¿meditar?.

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