Comer con los ojos

Todos sabemos -y si no, es que no venís por aquí bastante- que no debemos fiarnos demasiado de nuestros ojos, ni de ningún otro de nuestros sentidos por otra parte, como ya os expliqué aquí, porque a veces nos llevan a engaño. A veces son meras ilusiones ópticas y otras hay algo más detrás, ciertos prejuicios mentales implícitos que nos hacen ver lo que no está o algo diferente de lo que es.

Hoy vamos a hablar de comida, de cómo percibimos la comida. Pero para empezar, una pequña demostración de cómo nos engañan los ojos cuando hablamos de comida. ¿En cuál de estos platos hay más?

www.moillusions.com/2012/09/the-portion-size-optical-illusion.html.

Como ya os he sugerido que hay truco quizá no piquéis, pero si confiarais en vuestros ojos -y vuestro estómago, si tuviérais hambre- seguramente elegiríais el plato de la derecha, ignorando que en realidad TODOS contienen exactamente la misma cantidad. Esta ilusión, variante de la ilusión de Ebbinghaus, se basa en que un círculo rodeado de círculos de menor tamaño parece mayor que si este mismo círculo se rodea de círculos de mayor tamaño. Lo que me pregunto es si funcionaría esta ilusión con esos platos cuadrados modernos…

En fin, vayamos al grano. Seguramente todos habéis notado cómo el ir al supermercado con hambre acaba con una cesta llena de porquerías: galletas, patatas fritas, bollos y demás productos hipercalóricos y poco o casi nada sano o nutritivo. Pues bien, un estudio de atención realizado con 100 mujeres con sobrepeso demostró que cuando hay hambre aumenta la atención hacia dulces, fritos y chucherías. Además encontraron que el índice de masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo el peso en kg por la altura en metros al cuadrado y que se usa como indicador de sobrepeso y obesidad (ver gráfico), podía predecir fácilmente la falta de precaución a la hora de entregarse a la fritanga.

Source: Wikipedia

El hambre nos hace decantarnos por comida hipercalórica y menos sana. Comprobado. Pero, ¿qué pasa con las personas que tiene desórdenes alimentarios? Ya hablamos en otro artículo de las distorsiones corporales que “ven” quienes padecen anorexia nerviosa (AN), y el cómo ven la comida está sometido también a distorsión, porque no olvidemos que esta enfermedad se caracteriza por la restricción alimentaria y el rechazo de los alimentos hipercalóricos. Si recordáis el experimento de los niños y la nube, la estrategia más eficaz para no querer algo es no mirarlo. Y eso es lo que a grosso modo hacen los anoréxicos: desviar la atención de la comida hipercalórica. Ojos que no ven, estómago que no siente.

De hecho eso fue lo que encontraron en un estudio en el que sometieron a un grupo de anoréxicos y a un grupo control (individuos sanos) a una prueba de atención con imágenes neutrales y de comida, hipo e hipercalórica, y observaron no sólo falta de atención hacia la comida hipercalórica sino una excesiva atención por la hipocalórica (“my preciouuuuus”), porque algo hay que comer de vez en cuando, aunque sea una hoja de lechuga o una CocaCola, Light por supuesto. Los autores señalan el problema que esta falta de atención puede acarrear en estos pacientes puesto que puede facilitar aún más su patrón restrictivo.

Para resumir la lección de hoy: lo que vemos no siempre es lo que hay. Mucho menos cuando de comida se trata. Y cuando vayas a hacer la compra, si no quieres acabar cayendo en la tentación de todas esos caprichitos que perjudican no sólo a tu salud sino a tu bolsillo, vete bien merendao. 😉

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