Una okupación sumamente beneficiosa

“Somos lo que comemos” se dice, pero cada vez más parece que somos lo que tenemos en el intestino, pero no precisamente lo que comemos sino a quien tenemos allí alojados.

En los últimos tiempos han empezado a aparecer artículos relacionando la flora intestinal con diversos procesos que nada, aparentemente, tienen que ver con las tripas ni con las bacterias que habitan en ella. Pero los brazos de la biología son largos y ramificados y el artículo que traigo hoy viene a probar que incluso afectan a lo que te pasa en la cabeza.

El pasado mes se publicó en la revista Molecular Psychiatry un artículo en el que se propone que existe un eje flora intestinal-cerebro cuya regulación durante el desarrollo es clave y varía de manera específica dependiendo del sexo del individuo. Para demostrar su hipótesis utilizaron ratones libres de gérmenes y midieron los niveles de ciertos metabolitos (productos del metabolismo) de serotonina en el cerebro además de los efectos a nivel endocrino e inmunológico de la falta de microbios intestinales en el desarrollo, que se sabe son importantes para el correcto desarrollo de estos sistemas (inmune y endocrino). Lo que vieron fue que a nivel cerebral había un incremento de metabolitos de serotonina en machos pero no en hembras, a pesar de que los efectos sobre los otros dos sistemas son similares en ambos grupos. Lo más curioso es que la colonización intestinal posterior por bacterias de estos animales es incapaz de recuperar el normal funcionamiento neuroquímico del sistema serotoninérgico cerebral.

En un aparte, decir que la serotonina es el neurotransmisor que se supone más relacionado con los trastornos del estado de ánimo, y de hecho casi todos los fármacos antidepresivos se basan en incrementar la transmisión serotoninérgica. Por eso, estos animales con defectos de producción de serotonina tienen trastornos de ansiedad. Curiosamente, aunque el equilibrio neuroquímico no se resuelva con la colonización tardía del intestino, lo que sí se reduce es el nivel de ansiedad, quizá por algún otro mecanismo adicional.

Yo no se a vosotros pero a mi este tipo de trabajos me impresiona y me deja tocada porque pensadlo bien, no sólo hemos de preocuparnos de intentar comprender la complejidad de un sistema tan hermético como el sistema nervioso, es que además, para todos aquellos que suelen olvidarse, hemos de hacerlo teniendo en cuenta que es parte de un organismo superior, de un ecosistema casi, e influenciado por éste hasta niveles hace poco sospechados. It simply blows my mind!

Por cierto, desde el sábado estaré en Barcelona disfrutando del 8th FENS Forum of Neuroscience, a la vuelta ya os contaré que aprendo.

3 thoughts on “Una okupación sumamente beneficiosa

  1. Impresionante la investigación que realizaron. Es muy curiosa la cantidad de relaciones que tienen partes de nuestro cuerpo con otras partes aparentemente independientes…
    En fin, gracias por el post, buen viaje y no dejes de escribir!!

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