Polisemia genética

Cuando se oye hablar de enfermedades genéticas uno parece asumir que hay un único responsable de que las cosas vayan mal, pero en realidad son pocas las enfermedades que responden a la mutación de un sólo gen (véase el caso de la corea de Hungtington o de la anemia falciforme) en la mayoría de casos sólo se puede hablar de genes o variantes asociadas con la predisposición a ciertas patologías, y aunque en el caso de algunas mutaciones el grado de predictabilidad asociado a su presencia, como en el caso del gen BRCA1 (íntimamente relacionado con el cáncer de mama) es muy alto, no existe una regla matemática que asegure que todos los portadores de una mutación en dicho gen desarrollen la enfermedad.

Esquema de secuenciación en que se basan las nuevas técnicas (Illumina,454)

 

Esquema del proceso asociación de SNPs (GWAS)

En los últimos años desde el boom de las tecnologías de ultrasecuenciación de DNA que permiten secuenciar genomas en muy poco tiempo y a relativamente bajo coste se han multiplicado los estudios que han intentado buscar una base genética para muchas de las enfermedades de mayor impacto social como Alzheimer, obesidad, y muchas otras. Estos estudios que examinan la secuencia de DNA de individuos sanos y enfermos y buscan por comparación encontrar las diferencias que puedan explicar dichas enfermedades, los estudios de asociación sobre el genoma (GWAS por sus siglas en inglés) han probado ser ineficientes en cuanto a que el nivel de variación encontrado es mucho más alto del que hubiera podido esperarse a priori y no puede señalarse con el dedo un SNP (polimorfismo de un nucleótido) o variación en una sola base o letra de un gen como clave de tal o cual enfermedad.

CNV (en este caso un gen completo sufre una duplicación)

Últimamente parece que el empleo de las mismas técnicas pero centrado en la detección de CNVs (variaciones del número de copias) resulta ser más efectivo en la predicción de la asociación con tal o cual enfermedad. Un CNV puede ser un gen duplicado o borrado, al menos en parte y parece que estos fenónemos aunque también bastante comunes (no tanto cuando implican el gen completo) están más relacionados con la generación de variantes afuncionales o mis-funcionales de las proteínas que codifican. Se han encontrado CNVs relacionados con (y lo siento, pero todos los ejemplos son de enfermedades neurológicas): trastorno por déficit de atención (ADHD), esquizofrenia y autismo.

Pero la biología aún se guarda otro as en la manga y es que muchos pacientes de las anteriormente mencionadas enfermedades comparten CNVs en los mismos genes aunque su sintomatología es obviamente diferente, por eso no se puede hablar de un “gen del déficit de atención”. Sólo por poner un ejemplo, la deleción 15q13.3 en el cromosoma 15 se ha encontrado en personas con esquizofrenia, epilepsia, autismo e incluso comportamiento antisocial. Lo más fácil sería suponer que el fenotipo asociado a esta deleción tiene que ver con alguna de las comonalidades de los problemas de sociabilidad de todas estas enfermedades pero de nuevo queda mucho para poder asegurarlo con certeza.
Podeis encontrar infomación ampliada en este artículo de ScientificAmerican; para mí lo más destacable es que con cada nuevo estudio se pone de manifiesto la inesperada complejidad de la interacción genoma-fenotipo (síntoma/enfermedad) al mismo tiempo que sirve de llamada a la cautela de todos aquellos que preconizaban el cuasi inmediato salto a la medicina personalizada basada en análisis genéticos.

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