Close

Marcando distancias: la oxitocina ataca de nuevo

Love is in the air…O más bien frío y nieve pero que eso no os enfríe los ánimos. Hoy vamos a hablar de oxitocina. Ya sabéis, esa hormona que dicen del amor porque se secreta durante el coito y es responsable, al menos en parte, de esas mariposas en el estómago que sentimos al principio de una relación. Esa hormona que además se conoce por mediar comportamientos prosociales, a saber: incrementar la confianza y el acercamiento entre individuos. Pero no olvidemos que como ya comentamos en otra ocasión y como tantas cosas, estos efectos dependen del contexto; así la oxitocina también puede mediar aversión y falta de cooperación con individuos extraños al grupo (outsiders).

Hasta que la oxitocina los separe

Hoy vamos a hablar de la oxitocina en el contexto en que se hizo famosa: la monogamia. Pero esta vez no vamos a hablar de ratones de campo sino de humanos. O sea de ti y de mi, y de lo que pasa cuando estamos en una relación. Más concretamente de lo que le pasa a la parte masculina de parejas heterosexuales (por desgracia, este estudio sólo se hizo en hombres heteros así que por ahora no sabremos que pasa en mujeres ni en parejas homosexuales). En un artículo publicado la semana pasada en The Journal of Neuroscience se plantea que la oxitocina puede ser un mediador de la monogamia en humanos incrementando la distancia social de los hombres respecto a mujeres atractivas, ya sea en vivo o incluso en fotografía. Pero sólo en el caso de los hombres en relaciones estables, a los solteros la oxitocina no les altera lo más mínimo. Eso si, una mujer atractiva es una mujer atractiva para ambos, no es que no sean capaces de “verlo” es que de alguna manera la oxitocina les hace mantenerse a distancia.

El experimento que usaron para demostrar este efecto  fue el siguiente: a un grupo de 86 hombres heteros, parte solteros parte emparejados, se les administró o bien placebo o bien un par de “esnifadas” de oxitocina y se les puso en la misma habitación que una mujer atractiva. A continuación se midieron las distancias entre ellos bajo diversas condiciones como que la mujer les dirigiera la mirada (signo de interés que suele producir un acercamiento/acortamiento de la distancia entre 2 personas) o que se moviera/estuviera parada. El mismo experimento se repitió con un experimentador masculino a modo de control. Luego se les mostró una serie de fotos de valencia positiva (mujeres/paisajes) o negativa (violencia…) y se midió su reacción (acercamiento/alejamiento) frente a ella. También se les pidió que valoraran el atractivo de la mujer del experimento y cuánto les “ponía”.

Chicos con pareja saben mantener las distancias. ¿Gracias a la oxitocina?

¿Los resultados? Al parecer los chicos emparejados a los que se les administró oxitocina mantuvieron una mayor distancia con respecto a la mujer que los solteros (+OXT), independientemente de miradas y movimientos. También se observó que estos buenos chicos tardaban más en acercarse a las fotos de las chicas guapas que los solteros. Todo esto independientemente de que valoraran a la experimentadora como atractiva, que lo hicieron. Cuando el experimentador era un hombre no había diferencias significativas en cuanto al comportamiento de uno y otro grupo. Lo importante era la chica.

Los autores del estudio comentan sobre sus resultados que ésta es otra prueba más de cómo los efectos de la oxitocina dependen en gran manera del contexto (en este caso estar soltero o felizmente emparejado) y que además ésta es la primera vez que se observa en humanos lo que ya se vio en los ratones de la pradera: que la oxitocina también colabora en mantener los lazos de una relación monógama alterando el comportamiento del macho.

Y ahora lo que yo pienso. Esto suena bien pero me faltan datos. Por un lado me habría gustado ver cuáles eran los niveles de oxitocina circulante, sobre todo en los hombres emparejados, porque se supone que esta hormona ya por el hecho de estar en pareja (y tener, en teoría, sexo frecuente) ya deberían ser más altos que en los solteros y si los efectos no son resultado de una dosis diferente. Por otro lado, estar en una relación no significa estar enamorado. ¿Habrían cambiado los resultados de haberse incluido este parámetro en el estudio? ¿Se habría mantenido a distancia también un hombre enamorado aunque no emparejado? (si existen los embarazos psicológicos, por qué no un enamorado platónico puede responder/tener oxitocina circulante como una persona con pareja?) Yo supongo que no, pero me gustaría ver ese sencillo control.

Mientras tanto, la verdad es que descanso mucho más tranquila sabiendo que gracias a la oxitocina mi chico sabrá mantener la distancia. Así que creo que voy a darle un subidón de oxitocina esta misma noche…;)

4 thoughts on “Marcando distancias: la oxitocina ataca de nuevo

  1. Vaya… interesante hormona la oxitocina…
    Sin duda quedará mucho por investigar en el tema,
    pero es interesante y revelador lo visto hasta ahora.
    Que empieces bien la semana

  2. Qué ganas tenía de leer un artículo de este tipo. Has llegado con pilas renovadas de tus vacaciones, me alegro mucho.
    Por cierto, nuestro relato se quedó en el limbo!! Ahora qué pasará con el muchacho perdido, el puto enano y la muchacha??
    Buen post!! Hablamos!

    1. Gracias majo. La historia esa no se si la acabaré…al final no sabía ya muy bien que hacer con los personajes, me aburrí un poco de ellos.
      Quizá mate a alguno 😉
      Buen finde

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.