Malas costumbres

Dicen que a todo se acostumbra uno. Y es verdad que cuando uno vive lejos se acaba acostumbrando a lo que otrora hubiéramos considerado horarios absurdos de comidas, e incluso a comer cosas que de habernos preguntado hubiéramos negado más de tres veces llegar a acercarnos a la boca pero hay cosas a las que por mucho que pase el tiempo, por mucho que se conviertan en rutina yo no acabo de acostumbrarme.

No me acostumbro al olor de la sangre. No me acostumbro a ver morir a mis animales, aunque sea yo quien los mate, aunque sepa que TENGO que matarlos porque de otra manera sufrirían más. Porque es su destino, en el fondo. Porque para eso sirven. Son mi herramienta de trabajo, me digo. Cuando una herramienta está defectuosa o no sirve para realizar el trabajo para el que se necesita se descarta. No hay vuelta de hoja. Capitalismo hasta la muerte. También en Ciencia.

Y acabas de deshacerte de tus guantes ensangrentados en el cubo. Y dejas el último cadáver junto a los otros en la cámara frigorífica (aka congelador) y apagas la luz, y ahí se acaba el día. Mañana más. Ahora a tomar algo con los colegas, que también han visitado el congelador en un momento u otro del día, posiblemente con la sensación de que además, esa muerte ha sido inútil, si el experimento ha fracasado. Y te tomas la cerveza  y bromeas sobre la muerte. Porque igual que un médico ha de tomar distancia de las tragedias con las que lidia cada día para ejercer de una manera profesional su tarea, así nosotros intentamos olvidarnos de sus monerías, de sus simpáticas y bigotudas carillas y hasta de su mala hostia, si son de los que muerden, para poder repetir cada día la misma cantinela. Aunque nunca olvidemos que nuestras herramientas son seres vivos. Aunque nunca acabe acostumbrándome al frío tacto de sus cuerpos cuando dejan de respirar.

Dicen que el doctorado es una etapa única de aprendizaje. Lástima que para aprender sobre estas cosas no haya método. Porque son las que marcan la diferencia. Y no creo que llegue a acostumbrarme.

4 thoughts on “Malas costumbres

  1. Quizás sea mejor que no lo hagas, que un mal menor y necesario se valore y no sea rutina… habla, como tantas otras cosas, bien de ti.

  2. Esta semana estaba dándole vueltas a escribir algo similar. Últimamente paso más tiempo en el animalario que en el laboratorio y parece ser que lo que antes podía sobrellevar de una manera más o menos tranquila, ahora me trae pesadillas semana sí y semana también.
    El otro día hice cálculos y posiblemente entre mi tesis y colaboraciones haya tenido que sacrificar más de 1200 animales. Todavía se me revuelve el estómago al pensarlo. Y lo peor es que, a día de hoy, tengo 4 in vivos en marcha.

  3. Ojalá todos esos experimentos se pudieran hacer en un simulador de conejillo de Indias, ojalá no fuera necesario ese sufrimiento de seres vivos, tanto de los que terminan en el congelador como de los que, haciendo de tripas corazón, cierran la puerta de la cámara y salen a tomar una cerveza al final de la jornada. Pero lamentablemente, no es así, y gracias a gente como tú, la ciencia avanza.

    Gracias por investigar y descubrir 🙂

  4. Muchas gracias por vuestros comentarios, poder sacarlo fuera ya ayuda. Aunque tenga que seguir haciéndolo al menos por una temporada, hasta que llegue a la línea de meta que marcan esas tres putas letras PhD y pueda liberarme.
    Hasta entonces, gracias por estar ahí 🙂

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