Lo veo pero ¿puedo creerlo?

¿Interesante? sólo a primera vista
El sensacionalismo vende. Las noticias sólo adquieren notoriedad por cuán llamativo es el titular o por lo escandaloso de las imágenes que las acompañan, y si esta realidad es triste en papel cuché cuando atañe a noticias científicas la consideración pasa a ser preocupante tanto más cuanto crea falsas expectativas (de curación, por ejemplo) o genera conclusiones que poco o nada tienen que ver con los datos presentados.
Esta situación es bastante común en lo que se refiere a causalidad y correlación.
Lo primero es definir que es una y otra: dos variables o factores pueden estar correlacionados, esto es, variar uno en relación a otro, sin que necesariamente la variación de uno sea causa del otro. Por ejemplo, peso y altura están correlacionados pero eso no significa que la altura sea la causa (determinante) del peso o viceversa.
escáner de resonancia magnética funcional
Hace poco tiempo apareció comentado en la prensa un estudio (aún no publicado) presentado en un simposio donde se afirmaba haber descubierto la base fisiológica de un problema hasta ahora considerado psicológico: el síndrome de deseo sexual inhibido, un trastorno de la líbido que afecta principalmente a mujeres y que según el líder del estudio tiene una causa física pues tras someter a mujeres con el transtorno y mujeres “normales” a resonancia magnética funcional mientras miraban imágenes de contenido erótico las mujeres con deseo disminuído no mostraban la misma activación de ciertas áreas cerebrales que las mujeres sin el trastorno. Para el doctor Diamond (nombre con ligera resonancia a culebrón dominicano ejem) esta CORRELACION es suficiente para asegurar CAUSALIDAD aunque en el caso de estudios de comportamiento o psicológicos cualquier actividad tiene un correlato funcional y distinguir en éste las causas parece cuanto menos arriesgado. De hecho, algunos de los expertos en el campo han mostrado su escepticismo pues este transtorno puede ser también considerado sintomático de trastornos depresivos, de mayor alcance. Y en este caso la causa fisiológica no está sólo en esa activación diferencial de zonas “erógenas” cerebrales.
De esta noticia se pueden sacar dos conclusiones: una, que usar técnicas de imagen ultramodernas no garantiza grandes descubrimientos per se y otra, que tanto periodistas como los propios científicos habrían de ser más críticos respecto a las conclusiones a extraer de los datos obtenidos en estos nuevos estudios tan de moda, porque VER no significa ENTENDER.

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