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Llegar a Estocolmo sale caro

Hoy estoy que rabio. ¿Por qué? Porque ya no es sólo @EspeonzaAguirre quien quiere alargar los horarios de trabajo de su pobre chacha (y de todos los pobres desgraciados a los que pille de por medio) es que, por si ya no tuviéramos bastante con que en Ciencia muchos de nuestros jefes asuman que tener “vida” fuera de las puertas del laboratorio es un pecado de lesa majestad, ahora resulta que para merecer un Nobel lo mejor que puedes hacer es seguir ejemplos como el de la Nobel de Medicina en 2008 Francoise Barre-Sinoussi, que casi no llega a su boda porque ese día estaba en el laboratorio o el del ganador del mismo premio en la edición anterior Oliver Smithies quien sólo necesitaba 4 horas a la semana para la familia.

¿Nos hemos vuelto todos locos? Porque una cosa es que para llegar alto haya que trabajar duro. Eso no lo niega nadie, pero que en la entrega de los premios Nobel los respetados científicos asistentes encontraran divertido y digno de aplauso el hecho de que esta mujer no tuviera siquiera el mínimo respeto hacia su pareja para dejar a su “amante” un sólo día, el día de su boda, me parece alucinante.

La Ciencia exige dedicación, exige tiempo. Pero los científicos, o al menos muchos de nosotros, somos personas complejas con vidas que son otro tanto y en las cuales caben otros intereses, aficiones e incluso, INCLUSO, relaciones personales fuera de la Ciencia. Y resulta agotador luchar cada día para ganarle el pulso al reloj, para poder dedicarle un poco de tiempo y espacio a todas aquellas cosas que también nos apasionan fuera del lab porque la cultura dominante es la del TODO POR LA CIENCIA. Y no.

La Ciencia es apasionante, la Ciencia es genial, pero no justifica semanas de trabajo infinitas, por un salario ínfimo, con niveles de estrés más altos que los de cualquier corredor de bolsa de Wall Street.Y todo por un sueño. El de estar en Estocolmo contando cómo el día de tu boda fuiste a pasar unas células al lab, porque ésa era tu gran pasión.

Qué triste convertir un gran sueño en una pesadilla…

2 thoughts on “Llegar a Estocolmo sale caro

  1. Totalmente de acuerdo contigo, pero ¿donde queda la dignidad de hacer aquello que nos gusta, cuando la "normalidad" del cómo, vista desde los ojos de gente como estos Nobeles, no acepta desviaciones? CUando hacerlo supone dejar de hacer TODO lo demás, ahí ya no hay dignidad, sólo queda servileza.

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