Fundido en negro

Sola. A oscuras. Rodeada de pequeñas luces parpadeantes y soportando un zumbido infernal. A veces imagino que estoy en la sala de máquinas de uno de esos submarinos de guerra de las películas, y que de mi pericia al mando de los controles (de las tres pantallas de ordenador que tengo delante) depende el éxito de la misión. A veces ni esta imagen ni toda la imaginación del mundo sirven para evadirte de la realidad de tu día. Horas de oscuridad en una celda ruidosa y maloliente -no sólo tú te cagas de miedo, los ratones también, literalmente- son tu rutina diaria, horas de no ver/oír/hablar con nadie. Unos lo llaman ciencia. Yo casi lo llamo tortura. Me sorprende que los americanos no hayan caído aún en ello…

Cuando por fin sales de la cueva, después de seis, ocho o diez horas de encierro, afuera ya es de noche. No sólo cuesta adaptar la vista a la casi olvidada luz de los fluorescentes, también cuesta readaptarse a otra presencia humana, y ha de hacerse un esfuerzo por intentar comunicarse, por re-humanizarse. Imagino si es así como se siente un explorador al salir de su batiscafo, después de horas rodeado de la inmensidad negra de los fondos abisales…

Ahora entiendo lo que, al empezar a trabajar aquí, uno de mis compañeros, alguien más callado que mudito, comentaba sobre cómo este trabajo afecta a la personalidad. Al menos, durante un rato.

Es difícil no recordar aún con más nostalgia los días de pipeta y poyata, esos días de risas, movimiento y conversación rápida con los compañeros/amigos. La música de una radio sonando de fondo. Gente en constante movimiento, todo el tiempo. Trabajando, si. Pero relacionándonos también con algo más que con pantallas de ordenador. Esos sí, eran buenos tiempos.

Dicen que es importante crear una buena atmósfera de trabajo, porque de ello depende la productividad del mismo -como efecto colateral de mejorar la relación de los trabajadores con el mismo, su estado de ánimo e influir su motivación, claro- pero cuando tu atmósfera de trabajo es tóxica ¿de veras alguien espera resultados ipso facto?

Sólo se que esos años de fiesta en la poyata fueron de los más productivos de mi carrera y que en los dos años y medio de doctorado que llevo aquí, jugando a las tinieblas, me siento atrapada en las arenas movedizas de un proyecto que no parece nada más que absorber tiempo y energía. Como la oscuridad. Como un agujero negro.

En fin, supongo que esta última semana infernal de experimentos infructuosos me han dejado el ánimo algo tocado, espero que en las próximas -algo menos infernales- semanas empiece a ver la luz, si no literal, al menos en resultados. Que ya toca. Que necesito algo que escribir. Que quiero terminar algún día. Que esas tres malditas letras -PhD- empiezan a disiparse en el horizonte de lo lejos que se ven.

5 thoughts on “Fundido en negro

  1. Llegué aquí admirando tu mente, y cada día me encandila más tu modo de entender y vivir la humanidad… “no one said It would be easy” rezaba una canción de Shreyl Crow, pero no tengo dudas de que si te lo propones, esas tres letras serán tuyas… a no ser que tu corazón grite cada vez más alto, y escapes de todo para buscar la luz.
    Sea como sea… no caminas sola… ¿No es un mínimo consuelo?
    Si ese no te vale… es Viernes! Y el finde… es tuyo
    Un abrazo

  2. Muchas gracias por los ánimos chicos!! Vienen además en el momento perfecto, que además creo que acabo de pillar la gripe pa rematar la jugada :S pero no preocuparse, que de desastres más grandes se ha recuperado una y unos cuantos (años) de experimentos de mierda no me van a dejar tirada en la cuneta. Ya celebraremos mis tres letras…ya
    Feliz fin de semana, y ¡a descansar!

  3. Rosa, somos muchos los profes de Ciencias que admiramos el trabajo duro y silencioso que hacéis en vuestros laboratorios, porque son el embrión de lo que aparecerá en los libros de nuestros alumnos en los años venideros. Gracias por tu blog también, leerlo es una gran fuente de inspiración.

    1. Muchas gracias por tu comentario y por tu apoyo. A pesar de los altibajos de esta profesión seguiremos intentando llenar esos libros para que luego otros buenos profesionales, vosotros, os hagáis cargo de lo más importante: enseñarlo. Un saludo

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