En parrilla de salida

Desde que comenzó el año vivo con la sensación de vivir algo que se acaba. Lo más gracioso es que esta ilusión autogenerada no viene motivada tanto por una realidad tangible como por una necesidad vital o un concepto: toca terminar y empezar algo nuevo.

Llevo casi cuatro años en Munich. Casi cuatro años haciendo lo mismo. Casi cuatro años haciendo algo que no me gusta, con lo que no disfruto y en unas condiciones que se alejan bastante de lo saludable. Demasiado tiempo.

En enero en mi bolsa de resultados prácticamente no había más que unos cuantos datos preliminares. Muy preliminares. Desde entonces mi único propósito ha sido el de rellenar esa bolsa al máximo en el menor tiempo posible aun sabiendo que en este negocio una mayor inversión de tiempo y esfuerzo no necesariamente resulta en éxito. Por eso desde enero me he metido entre pecho y espalda más horas de microscopio de las que pueda contar -tantas que el láser ha tenido problemas porque según un experto en los últimos meses ha soportado un uso similar al de un año-, he operado casi tantos animales como durante los tres años pasados y he analizado datos y programado como si no hubiera mañana. Porque para mí el mañana está fuera del lab.

La semana que viene empiezo la que -con suerte- será mi última serie de experimentos, mis últimas semanas de oscuridad y ruido y malos olores en el microscopio. Si todo va bien. Porque aunque los últimos dos meses me hacen ser optimista, mi experiencia con la ciencia también me dicta cautela porque todo puede irse a la mierda por razones difícilmente controlables: cuando no es un fallo informático, es un ratón que pierde un implante o si no simplemente porque Murphy es Murphy. En ocasiones creo que jugar a la ruleta rusa tiene mayores posibilidades de éxito.

¡Pero! Necesito ser optimista. Necesito creer en todos esos compañeros que aseguran haber conseguido todos los datos de la tesis en pocos meses del último año y terminar en un sprint genial incluso con algo lo bastante bueno como para poder publicar. De ilusiones se vive. Y en este momento esta se ha convertido en mi única motivación. Ya no hay nada nuevo que me interese descubrir aquí, nada más por aprender si no se traduce directamente en acelerar mi salida. Porque mi único objetivo es ponerle el punto y final a este largo y arduo trayecto. Con la cabeza alta, a ser posible.

En un par de meses siguiendo mi plan ideal ya estaré sola con mi ordenador. Sola con MatLab, Illustrator y LatTex. Y digo sola porque en cuanto se acabe el microscopio se acabó ir al lab. Se acabaron los ruidos de las obras interminables -mi laboratorio parece El Escorial-, los paseos de los técnicos yendo a por su enésimo café para entretener sus partidas al BubbleBubble y las interrupciones para comer a las 12.

A partir de este punto prefiero poner el STOP a mis elucubraciones no sea que se me rompa la lechera, que entonces llegará el verano también aquí y quien sabe cómo sufrirá mi motivación el ataque del Lorenzo.

Hasta ahora los plazos parecen irse cumpliendo. Los próximos meses son decisivos. De ellos depende que pueda cortar la cinta tan pronto como quiero y que no tenga que volver a mirar cara a cara a un ratón. Cruzad los dedos por mí.

2 thoughts on “En parrilla de salida

  1. Tristemente me he incorporado tarde a seguir este blog, donde seguro ha ido quedando reflejado en una gráfica el curso temporal de los factores que componen una tesis, con sus picos y valles: ánimo, ilusión, constancia, equilibrio físico, resistencia ante la frustración, capacidad de aprendizaje, capacidad de recibir corrección, autosuperación, etc.
    Se podrían enumerar algunos más o eliminar cualquiera, lo cierto es que todos tienen un curso temporal y es necesaria la perspectiva de todo ello para poder entender este final, o de otra forma todo es un sinsentido. La perspectiva de esa gráfica produce algo parecido a un cuadro impresionista, muy de cerca se pierde la idea e incluso la belleza y todo queda en la técnica, y en pinceladas sueltas. Pero a la suficiente distancia, todo cobra sentido, contenido, belleza e incluso la técnica toma su sitio, las pinceladas dadas al principio que parecerían poco útiles, están formando parte del todo.
    Ahí cobrarán sentido esas pinceladas del inicio, los contornos y volúmenes, colores y fondos. Pensar que una tesis es conseguir publicar un artículo y despreciar la formación científica que te ha llevado a ello es quedarse con la cáscara de la fruta. La ciencia es un oficio, una profesión, un trabajo, pero no es un título de PhD ni un artículo, o dos o tres…. Los títulos y los artículos son el producto del trabajo bien hecho.
    Parece que estás escapando de algo, en vez de estar llegando a algo, lo que te hizo ponerte en la línea de salida para que ahora estés en la recta final. No estás en la parrilla de salida, estás en los últimos kms de una maratón. Ahí entra el temido muro, donde por encima de las señales de músculos y huesos, de gasto energético y reservas de glucógeno, manda la cabeza y el corazón, si me apuras, más la cabeza que el corazón. En esos momentos, todo corredor se hace preguntas, quiere terminar, y piensa en qué sentido tiene correr tanto. Solo los que consiguen tener claro para qué ha servido entrenar, qué los motivó a ponerse en la línea de salida, y tienen consciencia de sus propios recursos para conseguir la meta como fruto de un buen entrenamiento, consiguen superar el muro.
    Veo que estás en ese kilómetro 39 y asaltan las grandes preguntas, emergen los fantasmas y se pierde la perspectiva. Eso no es muy bueno. Piensa, si has llegado a este punto en el que piensas que en pocos meses podrás conseguir esos resultados es porque hay una formación previa que te permitirá alcanzarlos, no porque ahora te rebeles y todo saldrá bien. Ahora lo importante es saber cuánto has entrenado para cuando apareciera este momento, los días de muchos kilómetros en soledad, los días que entrenas sin ganas (y que también sirvieron) y los días en que mejoraste tus tiempos de entrenamiento. Todo vale ahora, todo contribuye ahora, y todo es necesario ahora. El resultado, seguro que con un poco más de perspectiva verás que trasciende al título y al artículo, aunque ahora son el producto tangible que necesitas mostrar.
    Ánimo, no conozco a ningún corredor de maratón que no pasara el muro, no conozco a ningún doctorando que llegase fresco al final de sus tesis, para conseguir mejor de ti tienes que sacar lo máximo y mejor que llevas.
    Salud.

    1. Gracias por los ánimos. Espero que tengas razón y en unos meses sea capaz de ver las cosas con mejor perspectiva. Ahora mismo difícilmente puedo ver más allá de mi nariz -lo que estando a oscuras no es sorprendente- mucho menos evaluar de una manera sensata estos yavaparacuatro años de tesis. A ver qué pasa…

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