El rojo, el hombre y los chimpancés

Hace poco un amigo me comentó que había leído que los hombres encuentran más atractiva una mujer por el mero hecho de vestir de rojo…yo, con mi escepticismo habitual supuse que sería un estudio del tipo Marie Clarie o similar pero con todo me dediqué a investigar un poco en la red y tengo que reconocer que aún estoy sorprendida porque parece que el estudio fue realizado por Andrew Elliot un profesor de la Universidad de Rochester (USA) y aunque tratándose de psicología siempre es difícil estar seguro de esto parece que el estudio fue serio. El objetivo principal era estudiar los efectos del color en el comportamiento humano, más concretamente en las relaciones y desentrañar si esta influencia se debe sólo a condicionamiento social o existe alguna causa biológica subyacente. Prueba de esto último parecen encontrarla en el hecho de que en algunos primates como chimpancés,los machos se ven atraídos por el enrojecimiento que sufren las hembras en los períodos de ovulación y eso podría extrapolarse a la atracción por el rojo en humanos.
Los experimentos analizaron las reacciones de un grupo de hombres frente a fotos de mujeres enmarcadas en rojo, verde, azul o gris o bien fotos donde la misma mujer vestía de rojo o azul. Los resultados fueron claros: tanto en las fotos enmarcadas en rojo como aquellas en las que la mujer llevaba ropa roja las mismas mujeres fueron valoradas como más atractivas y más sexualmente deseables que en cualquier otro color. Pero el efecto del rojo sólo es aplicable a observadores hombres y respecto al atractivo, la valoración de la inteligencia o de la amabilidad no se ven afectadas como tampoco lo hace cuando son mujeres quienes valoran el atractivo de otras. De aquí se desprende que quizá esta percepción masculina del rojo si sea un hecho biológico más que psicológico o cultural. Parece así probado el efecto sobre el comportamiento de un factor hasta ahora menor,y si nos dejáramos llevar por los resultados de este estudio todas las mujeres del mundo (o al menos las solteras heterosexuales) deberíamos entonces renovar nuestro armario por completo para convertirnos en la mujer de rojo. Aparte de la estupidez de modificar nuestro vestuario por esta razón, si efectivamente el efecto del rojo se generalizara podría seguir hablándose de él o se llegaría a un estado de saturación y tendríamos que virar a…que se yo, ¿el naranja?
Los que seguro están interesados en este tipo de artículos son sin duda los responsables de las campañas de maketing y publicidad de las grandes empresas que ya saben que lo que más vende es el sexo y si simplemente vistiendo a la modelo de turno de rojo van a conseguir un 0.02% de aumento de ventas del lubricante de motor de su marca ¡sea! y todo, como siempre, gracias a la ciencia

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