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Descifrar nuestro DNI genético, aunque lejos, un paso más cerca

¿A quién no le gustaría poder predecir el futuro? Saber si mañana por fin saldrá el experimento que llevo intentando hacer desde hace meses, o si nuestro equipo favorito ganará la liga, o mejor aún ¡que nos tocará la lotería!

Por si a alguno le quedan dudas, aunque haya quien asegure lo contrario, y se lucre con ello, no es posible. Lo que sí podemos hacer es otro tipo de predicciones, basadas en hechos reales, en datos cuantificables y medibles, que nos acerquen a comprender algunos porqués, que aunque no nos permitan comprarnos un chalé en la Riviera, si nos pueden enriquecer como personas, creo.

Sabemos que gran parte de lo que somos, como seres vivos, está codificado por una secuencia de cuatro letras: GTCA, las que componen nuestro genoma, que es como nuestro carnet de identidad. Sin embargo, cómo esta combinación personal de letras se traduce en “nosotros”, es algo difícil de predecir simplemente leyendo este código, entre otras cosas, porque no somos sólo el producto de la genética, sino de la interacción de ésta con el medio. Y el medio lo componen no sólo los arbolitos, o la ciudad donde vivimos, también nuestras relaciones personales y/o nuestras experiencias emocionales.

Ahora bien, difícil no significa imposible. En mi antiguo laboratorio nos picaba la curiosidad por saber cómo podía ser que variaciones muy pequeñas en el genoma de unos individuos con respecto a otros dieran lugar a efectos en el fenotipo (observables, “lo que somos”, desde el color de los ojos a la susceptibilidad por desarrollar un tipo de cáncer u obesidad) tan diversos. Pero los humanos somos complejos, MUY complejos, al menos genéticamente hablando, por eso utilizamos un bichín algo más pequeño y más sencillo: la levadura. Si, esa sin la que no tendríamos el pan de cada día, ni el vino, ni la cerveza…

 S.cerevisiae. Levadura de la cerveza, para servirle.
Y a partir de la comparación de los DNIs genéticos de 19 cepas (¿razas?) de levadura y estimando los efectos que las diferencias entre ellos podían tener sobre el crecimiento bajo condiciones variadas (o sea, como si midiéramos la altura de árboles de la misma especie pero criados en distintos lugares) pudimos desarrollar una herramienta que permitía, a priori, predecir el crecimiento de estas levaduras en la vida real bajo esas mismas condiciones.

Ya. Mola y todo eso, pero…y de predecir si voy a padecer una enfermedad cardiovascular o Alzheimer ¿qué? Pues por ahora, sigue siendo un sueño.

Lo importante de este trabajo es que es una “prueba conceptual”, esto es, demuestra que, en principio, se puede hacer. Ahora sólo hay que mejorar el método y adaptarlo al conocimiento que se irá ganando sobre el genoma humano y es posible que, en un futuro, sí sirva de algo gastarse los 99$ que cuesta secuenciarte el genoma en 23andme. Hasta entonces, si quieres apostar al futuro, mejor seguir jugando a la lotería.

 

Para saber más:
Jelier R, Semple JI, Garcia-Verdugo R, Lehner B (2011) Predicting phenotypic variation in yeast from individual genome sequences. Nature Genetics:1-7

6 thoughts on “Descifrar nuestro DNI genético, aunque lejos, un paso más cerca

  1. Pero pensando que (aprox) el 90% del ADN que hay en nuestro organismo no es "nuestro", es de origen microbiano… me imagino que para predecir algunas enfermedades habría que tirar también de microbioma además de genoma, lo cual complica _aún_ más las cosas

    Por cierto, muy interesante lo de las levaduras !

    Saludos !

  2. Algo había leido…pero no me había dado por buscar el artículo fuente. Con tu permiso, pienso que voy a sacar algo para mi blog de microbiología 😛

    Saludos !

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