Cuidando en colectivo, las mamás vivimos más y mejor.

Vuelvo por aquí porque el otro día leí cómo alargar la vida de las madres. Así que si eres una de ellas, y quieres beneficiarte, o si tienes una madre en tu vida que quieres que siga mucho tiempo ahí, sigue leyendo…

Curruca de las Seychelles. Credit: Remi Jouan [CC BY-SA 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)]

Aunque te aviso que lo que te voy a contar por ahora sólo se ha demostrado en pájaros. Concretamente en la curruca de las Seychelles, que es un tipo de ave donde se ejerce la crianza en grupo. Esto es, todos los miembros del grupo suelen colaborar en el cuidado de las crías. Aunque son más las hembras las que ponen de su parte en ayudar a incubar los huevos y a alimentar a las crías, de hecho, muchas de estas hembras son familia y están criando a su vez, de forma que se crea una comunidad de cría. Como antiguamente pasaba en las familias humanas antes que nos aisláramos y nos encerráramos entre las cuarto paredes de nuestras casas en las ciudades, claro.

En el artículo publicado en Nature Communications se analizó la longitud de los telómeros de los pájaros -tanto machos como hembras-, que por cierto son unas estructuras de los cromosomas que correlacionan con la edad y son marca de envejecimiento y lo correlacionó con el nivel de ayuda externa que los padres recibían del grupo. Lo que observaron fue que los telómeros de las acurrucas madre que recibían ayuda eran más largos y tenían menos probabilidad de morir en un año que las que luchaban a brazo partido ellas solas. Sin embargo, a los papás el que haya ayuda del grupo o no, no parece afectarles lo más mínimo en su esperanza de vida, posiblemente porque como entre nosotros animales de dos patas ellos invierten mucho menos en la crianza.

Y quizá os preguntéis: ¿y a mí que me importa lo que haga un pajarraco del que ni siquiera sabía que existía hasta hace unas cuántas líneas? Pues igual nada, porque igual resulta que los resultados observados en ellos no son en absoluto extrapolables a humanos, pero puede ser que una de las razones de nuestra larga esperanza de vida en comparación con otros animales, incluidos otros primates, haya estado históricamente en el cuidado colectivo de los hijos. La medicina moderna, las vacunaciones, la higiene y las mejoras en la alimentación y el agua potable parecen haber reemplazado a la crianza en grupo, y sin embargo, la necesidad de guarderías o de refuerzo del cuidado “como antes” parece incrementarse, si ya no por dejarnos vivir más por dejarnos vivir mejor.

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