Animales de experimentación. El porqué nadie quiere hacer daño a Mickey

Ayer lei un artículo en eldiario.es en contra de la experimentación con animales. Tuve ganas de comentar pero me pareció mejor dedicarle una respuesta en profundidad aquí, porque la cuestión es bastante más compleja de lo que refleja el artículo y lo que muchos de los comentaristas reflejan.

Soy científica, llevo trabajando con animales al menos 6 años. Los dos primeros con C.elegans un pequeño gusano de 1mm aproximadamente de longitud por el que nunca he oído a ningún grupo de defensa de los animales quejarse por ser objeto de las malvadas manipulaciones de la ciencia y estos últimos cuatro ya si, trabajando con uno de esos bichitos peludos que sí preocupan a los animalistas porque, como nosotros, son mamíferos: ratones.

Me molesta la hipocresía de los que se declaran en contra de la experimentación en animales denunciando maltrato contra bichos a los que no tienen ningún problema en matar con trampas o venenos cuando rondan por sus casas de campo (ratas/ratones), o aplastar de un manotazo si rondan su merienda de dominguero (moscas). Además pareciera que los científicos fuéramos seres inhumanos, incapaces se sentir la menor empatía o preocupación por nuestros sujetos de experimentación y eso, y lo puedo decir con conocimiento de causa, es más que falso. Cada vez que muere uno de mis ratones, porque algo sale mal o porque ya he terminado de trabajar con él, no me es ni mucho menos indiferente y son más de una y de dos las veces que se me ha quitado el hambre y se me he arruinado el día por la muerte de uno de mis bichos.

Otra cuestión es si es necesario seguir experimentando con animales. Y a este respecto, aunque es cierto que, al menos desde mi punto de vista, hay algunos proyectos que podrían realizarse sin necesidad de recurrir al uso de modelos de experimentación animal, hay otros que simplemente jamás podrían validarse o producir frutos sin pasar por el modelo. Quizá más importante que renunciar al modelo, sería plantearse si la elección del modelo animal es el más adecuado, pero eso es otra historia. Se habla en el artículo de emplear modelos matemáticos y computacionales y a mí me entra la risa, porque sin unos datos experimentales que validen esos modelos, no son sino pajas mentales, tanto como pudieran serlo las descripciones de la realidad que aparecen en la Biblia. Un modelo in vitro es útil para el estudio de tejidos, o de componentes subcelulares, pero cuando queremos comprobar efectos a nivel sistémico no sirven, porque un organismo o sistema es mucho más complejo que la suma de sus partes, y déjenme decirles que un órgano flotando aislado en medio de cultivo en un incubador no representa necesariamente las condiciones de funcionamiento de ese órgano dentro de usted mismo.

El hecho de que los ataques contra centros de investigación con liberación de animales suela centrarse en mamíferos me hace pensar que no todos los animales son iguales para los animalistas y que el mismo principio ético que exigen, un animal tiene tantos derechos como un humano sólo se cumple cuando éste pertenece a determinado phylum, fundamentalmente porque es más fácil identificarse con un bichito peludito al que llevamos humanizando desde la infancia -véase el ejemplo del ratón Mickey- que una mosca inmunda, con su exceso de patas peludas o un asqueroso gusano. Gusano, C.elegans, que por cierto tiene honor de ser el primer animal cuyo sistema nervioso ha sido completamente mapeado. Todas sus conexiones se conocen porque todas sus células están localizadas, ¿y este sistema nervioso, simple pero organizado, no siente? ¿A estos no los liberamos?

Mucha hipocresía en una denuncia que, aunque pueda contener puntos válidos -algunos proyectos y/o estudios podrían prescindir del uso de animales de experimentación, comités éticos de evaluación más estrictos, mayor seguimiento y control de procesos etc- al final utiliza un argumento puramente emocional para justificar el fin del progreso. De vuelta a la Edad Media, al oscurantismo y a la Biblia…bueno, o todos a trabajar con moscas y gusanos, que parece que éstos no tienen corazón (literalmente no tienen corazón, pero sienten) y no van al cielo. Por cierto, alguna gente maja ya consideró cierto eso de que humanos y animales no son diferentes y que, por tanto, usar personas como cobayas era perfectamente válido. Se acuerdan de un tal ¿Mengele? y qué saben del experimento de sífilis de Tuskagee en los Estados Unidos donde utilizaron ciudadanos negros para comprobar los efectos de la enfermedad que ni siquiera sabían que tenían. Porque quizá esa alternativa sea más válida para que cuando les toque un cáncer o un Alzhéimer esa cura que seguro demandan esté disponible en su hospital, aunque siempre quedará rezar o las pastillitas de azúcar, o el reiki o la powerbalance.

Por favor, un poco de sentido común, no hemos alcanzado estos niveles de esperanza de vida gracias a una Biblia ni a unas pastillitas de azúcar con poderes mágicos -homeopatía- por si alguien tiene dudas. Hemos llegado aquí tras años de dura investigación, años de sacrificios, y aquí me refiero más a los humanos que a los animales, y de trabajo que a veces requiere el uso de animales. Para mí, el fin bien justifica los medios. Y si no están de acuerdo ahí tienen sus pastillitas de azúcar, sus curanderos (ojito que no sean de los que hacen sacrificios rituales, que los pollos sufren) y por supuesto dejen de comer nada que no crezca en una maceta.

6 thoughts on “Animales de experimentación. El porqué nadie quiere hacer daño a Mickey

  1. Un buen zas en toda la boca a los garrulos anticientíficos que están en contra de la experimentación animal (¡ups! con ciertos animales mejor dicho)

  2. Seguro que está bien vacunada de polio, tétanos, rubeola etc. Seguro que toma píldoras para sus dolencias y que el nivel de vida que tiene en las ciudades en las que vive no se lo debe al aire. Hay que tener poco conocimiento, o peor, no querer conocer para decir tantas chorradas que aumentan la incultura científica.
    Ya no entro a discutir si un ser vivo “que se parece a nosotros” sufre y una gamba no, o una lechuga. Y solo lo que tiene pelos y ojos son dignos de su defensa. Quizás si deja Bilbao, Múnich y Barcelona y se marcha a Tanzania estará más en equilibrio con la sociedad respetuosa con los animales y además no tendrá oportunidad de ser beneficiada de ninguna forma por la investigación animal, por lo que no se sentirá culpable.

    Ella cita a Nietzsche, yo recuerdo a Ortega y Gasset cuando explica en la rebelión de las masas que el bárbaro es el que conscientemente no se ajusta a la realidad, la niega y distorsiona para sus intereses. Finaliza Ortega explicando que con estas personas es imposible la discusión.

    Que se pasee por los hospitales de las ciudades que cita, que pregunte al enfermo cómo espera curarse. Finalmente su postura es respetable (no su discurso, porque en sí mismo falta al respeto), pero que sea coherente cuando le toque ir a un hospital, no aceptando ningún tratamiento cuyo origen haya sido la experimentación animal.
    En fin, mejor tomarlo con algo de filosofía y vino tinto.
    salud

  3. Interesante tema. Los biólogos amamos los seres vivos, nuestra curiosidad nos lleva tanto a luchar por su conservación como a analizarlos en todo detalle, por fuera y por dentro, para entender cómo son y, en lo que se parezcan a nosotros, para entendernos a nosotros mismos y nuestras enfermedades. En parte es normal que quien no esté acostumbrado pueda experimentar rechazo, pero yo creo que esta controversia también se debe a que los biólogos en general fallamos en explicar adecuadamente al público por qué hacemos lo que hacemos, cómo lo hacemos, y de qué forma eso puede contribuir (y ha contribuido) a mejorar la vida de la gente. El número y sufrimiento de los animales utilizados en investigación es mínimo y esta sujeto a estrictos controles (los comités éticos) y se usan alternativas siempre que son viables. A colación viene la Declaración de Basel, donde puede firmar todo científico que desee defender la necesidad de utilizar modelos animales en investigación
    http://www.basel-declaration.org/

  4. Estimada Rosa.

    Después de leer esto, me ha surgido una duda que me venía rondando la cabeza hace un tiempo. Aún soy estudiante de licenciatura, me encuentro a momentos de elegir el laboratorio del que quiero formar parte.
    Sin embargo; últimamente me ha dado por creer que se puede dividir mayormente a las neurocienencias por las técnicas que se realizan que por los temas. Quizá con más experiencia, tú podrías orientarme un poco: ¿es mejor basarse en las técnicas o en el tema central del laboratorio, aún cuando los métodos no son los que tú preferirías utilizar?

    1. Hola! Es una buena pregunta y sinceramente yo tampoco acabo de tenerlo claro 😛 De lo que me he dado cuenta es que en muchos labs, incluído el mío, la técnica no sólo es fundamental, es que es la parte más importante del trabajo aunque no lo parezca cuando uno lee la descripción de los intereses del laboratorio o las líneas generales de investigación y eso, si el trabajo más centrado en la técnica que en una idea no es lo tuyo realmente puede ser una condena.
      Hay dos maneras de ver la técnica: como un medio para alcanzar un fin, esto es como una herramienta para responder a la pregunta que te interesa o bien que la técnica sea la pregunta en si y lo que luego hagas con ella efectos colaterales. Es muy importante saber qué te va y cuál es la línea que impera donde vayas porque ir contra corriente es un suplicio. Y de esto si tengo experiencie, por desgracia.
      No se si en España es posible, pero aquí se hacen rotaciones por distintos laboratorios durante la carrera y antes de empezar el doctorado para ver cómo se trabaja. Te recomendaría algo así o bien que intentes hacer alguna práctica de verano en algún lab en el extranjero que te guste para hacer currículum y ver el percal.
      Muchas suerte!!

      1. ¡Muchas gracias!

        Vaya que estos días han sido de pensar bastante. Pero a pesar de que el tema me atrae bastante, no me veo a mi misma haciendo modelos puramente conductuales día a día. Gracias de nuevo! Y mucho éxito. ; )

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