Volare

Era uno de esos sueños que solían repetirse cada poco desde niña. Mirar hacia abajo y ver al resto del mundo como si de hormigas se tratara. Como si las personas fueran pequeñas figuras de una maqueta a escala.

Volar.

En sus sueños volar era como nadar entre nubes. Siempre con estilo. Disfrutando de cada brazada. Pero sin acusar la velocidad. Como si el aire fuera agua, una sensación etérea.

Al crecer soñar ya no fue bastante. Una buena mañana, tras despertar de otro sueño en las alturas, surge la oportunidad que estaba esperando: “Vuela con nosotros”. El anuncio que de repente aparece en su pantalla la deja noqueada, y aunque no cree en el destino sabe que ha de aprovechar esta oportunidad. Mordisco a la tostada y click en aceptar. Ahora sólo queda esperar unas semanas a que las condiciones sean las adecuadas, el cielo está cada vez más cerca.

Cuánto más se acerca el día D, más aumenta la excitación. Las mariposas en el estómago aletean más fuerte que por cualquier amor pasajero. Esta vez se trata de conocer a su amor platónico: el cielo.

¡Por fin! Se acaba la espera. En el aeródromo la primavera recién estrenada hace que mirar al cielo ya sea una experiencia en sí misma. Las nubes y la lluvia compiten con el sol que lucha por abrirse paso entre ellas, de rato en rato. El viento sopla con fuerza, y aún falta que el instructor dé el aprobado final al estado del equipo para lanzarse a la piscina. Cuesta concentrarse en las explicaciones del monitor cuando uno mantiene la vista fija en las alturas.

En breve estará ahí, donde vuelan los pájaros.

Todo listo. Ya sentados en el avión. En el suelo. Apretados como ganado en un vagón de un tren de mercancías. Ahora aparecen los nervios. De la tierra al cielo en apenas 10 minutos. Suficientes para repasar las últimas instrucciones. La más importante: ¡disfrutar!

Debemos haber llegado donde queríamos: por encima de las nubes, porque el avión desacelera. .Debajo 4200 metros de cielo, todos suyos, esperándole con los brazos abiertos. Ahora se abre la portezuela del avión y de repente, en un abrir y cerrar de ojos empieza a desaparecer la gente. Como atraídos por un imán, se los traga el vacío y pronto los otros se confunden con la nada. Uno a uno. Ni siquiera da tiempo a recordar paso alguno, porque de repente ya está ahí. Volando.

Aunque la calidad del medio en que se encuentra sumida se parece poco a la mar de calma de sus sueños. La velocidad de vértigo, el frío que siente en las manos, el viento en la cara, se sienten más reales que nada que hubiera podido imaginar. El primer golpe de aire al caer al vacío es como un despertar, y ella se deja llevar por la fuerza de la gravedad que la llama a gritos, con los ojos bien abiertos para no perderse nada del espectáculo del cielo, aunque la vertiginosa rapidez con que sucede todo deja poco tiempo para contemplaciones. Tampoco es consciente de la altura. En eso sí se parece a soñar, porque vuela entre nubes y no es hasta que atraviesa una que por fin ve el suelo y se da cuenta de la magnitud del salto.

Tocar una nube. ¿Quién no ha pensado nunca sentado en un avión de camino a unas vacaciones de ensueño o de vuelta a casa cómo sería alcanzarlas con la mano? Poder hacer como en esos anuncios de suavizante que veíamos de niños y sentirlas en las mejillas, suaves como una caricia.

Al atravesarla siente en la piel del rostro el tacto húmedo del vapor que ES la nube, nota en el cuerpo el cambio de velocidad de atravesar un cuerpo de mayor densidad que el aire, y en cierta manera la nube frena su caída, pero al contrario que en los cuentos, sigue cayendo. Sigue disfrutando de la velocidad, de la adrenalina bombeándole por las venas, de la sensación de levedad, empapándose de la belleza de las montañas nevadas que ve a lo lejos, de los pájaros que vuelan a su altura, y del espectáculo de formas y colores de los paracaidas que, cual mariposas, bailan en el cielo por debajo de donde ondea el suyo.

Todo lo bueno se acaba, suele decirse, y aunque no siempre se cumple la máxima, su tiempo de vuelo ya estaba tocando a su fin y ahora que se acerca a la tierra, por fin veía a la gente como en su sueño. Como diminutas figuras de una partida de ajedrez, que se mueven de un sitio a otro sin aparente lógica para el que desconoce las reglas del juego. Un poco como hormigas en su eterno peregrinar de la comida a casa y vuelta. Después de estar tan, tan arriba en el cielo, desde esta altura a la que puede ver a las hormigas-humanas casi le parece posible tocarlas con el dedo, y como Dios, moverlas en el tablero. Sin embargo aún pasan unos minutos hasta que toca el suelo de nuevo, y la sensación de la hierba bajo sus pies se siente extraña, como si ese ya no fuera su medio. Se quita el arnés, se tira al suelo y contempla el cielo una vez más, con una sonrisa que a duras penas le cabe en la cara. Hasta la próxima, parece decirle.

Does reality really lie in our memories?

How many times have we seen on TV a police line up where a witness needs to recognise whether one of those present was the one guilty? and how many times have we seen him doubt? How many versions of the same accident can there be? because how many people can say they have a clear memory of a traumatic event?

All these pretty absurd questions since we believe we can trust in our memories, in that they are a reliable copy of the past we’ve lived, even more so the more intense the experience, but how true is that belief?

Are memories really like a picture of the past?

There are studies that show that is possible to implant fake memories and it’s even been shown that people get to take them on as their own, without a doubt. For more information on this very interesting topic I recommend the work of the cognitive psychologist E.Loftus.

Today, however, what I want to discuss is an article written by Oliver Sacks, neurologist, author of books as famous as “The man that mistook his wife for a hat”, where he describes case studies of brain lesioned patients -very recommendable-. The article I refer to deals precisely with this mishappens of memory and how they affect to the creative process in artist taking sometimes even, unintentionaly to plagiarism.

What Sacks purports from the point of view of a personal childhood anecdote of an experience he actually didn’t live but that he remembers as his own is that everything we see, read, and experience…belongs to our personal memory record regardless or whether in origin those ideas or experiences were really ours, therefore after some time we wouldn’t be able to tell whether that idea we propose it’s something we heard somewhere or is really a product of our imagination.

I find his approach very interesting, specially since this is a situation we encounter every day: in bosses that seem to take pride on our ideas without acknowledging us, in plagiarism in art and literature…And it is so because if it is so difficult to draw the line between what’s ours and anybody else’s, where’s the real thing? what’s inspiration? what plagiarism?

Another topic Sacks discusses is the reason why this ability of our brain to assimilate memories, indistinguisable be it functionally (an fMRI scanner would not manage to see any differences between the recollection of a fake versus a real memory) or from the experience side. It is, he claims -and I quite agree- because remembering the source of all knowledge and/or experience we acquire in life is simply too much, on top of unnecessary, and therefore forgotten.

Two problems to this, specially for me. Apart from the obvious fear of plagiarism -even self-made-, in science every argument must be supported by a reference to a publication, and therefore to its author. If you’re like me, and have problems remembering even the name of your coworkers, let alone authors or titles of movies/music and of course papers, you are literally screwed. Unless your field only includes three or four big names ;)

I strongly recommend a read of Sacks’ piece. It is long, but it is worth the effort. Because what if he’s right and we are nothing but -unconscious- replicants?

El bajón otoñal te entra por los ojos

¡Bienvenida a la primavera! Por fin los días son más largos, hay más luz (aunque por aquí aún sea de una calidad más bien grisácea la mayoría de los días) y es el momento en que la naturaleza se despierta. Las plantas -y algunos animales- salen de hibernación y es bastante común que nosotros también nos sentamos más activos, más despiertos y más motivados. Por supuesto si esto es así cuando hay MÁS luz ¿qué ocurre cuando es lo contrario lo que ocurre ahí fuera? ¿y porqué hay gente más susceptible a ciertos efectos de la luz que otros?

La respuesta tiene que ver con ojos, aunque no necesariamente con visión sino con unas células especializadas de nuestras retinas, las células ganglionares intrínsecamente fotosensibles( ipRGCs por sus siglas en inglés), que son las que detectan los niveles de luz ambiental para, entre otras cosas ajustar nuestro ritmo biológico al ritmo “natural” de los días y las estaciones. Sin embargo, existen momentos en que estos ciclos de luz y oscuridad no estàn tan claros, ni son tan homogèneos como debieran: por ejemplo, en el invierno, la fase oscura es más larga que en el verano y además debido a la vida moderna en que vivimos puede ocurrir que durante los periodos de oscuridad estemos expuestos a luz (como la que emiten los indicadores de televisores, enfuches…) o que los días sean tan oscuros que no se llegue a alcanzar el nivel de luz necesrio para que nuestro cuerpo se entere de que no es de noche (como ocurre cerca de los Polos o en Alemania este pasado invierno).

Asociado a estos desequilibrios en cuanto a la luz, en ciertas personas se da lo que se llaman trastornos afectivos estacionales, que suelen caracterizarse por síntomas depresivos o ser trastornos de tipo bipolar con un patrón estacional. Un artículo publicado en Nature hace unos meses indaga en el mecanismo por el cual la luz afecta al estado de ánimo y al aprendizaje en ratones y revela que contra lo que se pensaba hasta la fecha no es necesario una alteración de los patrones de sueño, ni una ruptura de la periodicidad del ritmo circadiano para producir esos síntomas. Bastaría con una exposición a luz desajustada o bien unos receptores mutados (se han descrito variantes en el gen que codifica la proteína fotosensible de las ipRGCs que hacen que los portadores sean menos sensibles a la luz y por tanto más susceptibles a padecer síndromes de tipo estacional ref.)

En el trabajo, tomaron a 2 grupos de ratones y a uno le cambiaron de un ciclo de 24 horas (12h día y 12h de noche) y otro con uno de 7 horas (3.5h+3.5h), de manera que el segundo grupo tendría periodos de luz cuando les “tocaría” oscuridad y viceversa.

A continuación, los investigadores comprobaron que sus ritmos biológicos aún se conservaban así como sus patrones de sueño, y después realizaron una serie de pruebas de comportamiento para medir depresión así como los niveles de una hormona, la corticoesterona, íntimamente relacionada con estrés y depresión. En ambos tipos de medidas los animales sujetos a ritmo infradiano (7h) aparecían deprimidos. Se ha visto en modelos animales, además, que la depresión inhibe ciertos procesos de aprendizaje y eso también lo demostraron tanto con tests de comportamiento como con electrofisiología.

Para rizar el rizo, curaron la depresión de los animales como -a veces- se cura la de los humanos: con un antidepresivo, fluoxetina, que consiguió hacer volver a parámetros normales los niveles de corticoesterona así como hacerles recuperar la capacidad de aprender.

Por último, demuestran que la conexión entre la luz y la depresión es por medio de las ipRGCs, porque en animales que carecen de estas células no se observa problema alguno ya sea de comportamiento depresivo, de carencia de aprendizaje o de cambios en los niveles de corticoesterona.

En resumen, nuestros lindos ojitos son los responsables de mandar la señal al cerebro de cúanta luz hay, y dependiendo de esta señal, áreas implicadas en la regulación del estado de ánimo como la amigdala o la habénula producen un aumento de la secreción de cortisona (la corticoesterona humana) y nos deprimimos.

Como dije en un aparte, no todos somos iguales. Hay gente que es más susceptible que otra a los efectos de la luz sobre el estado de ánimo y la respuesta ha de buscarse en variaciones en el funcionamiento de estas simpáticas células: las ipRGCs.

Sólo una última nota para los que como yo, sufráis por demás por la falta de luz. ¡Ojo con los resultados del uso de antidepresivos! Aunque relevantes, los efectos que detallan en el artículo se refieren a ratones, y que no se ha estudiado ni efectos a largo plazo, ni efectos secundarios. Nada de empezar a doparse como locos el próximo otoño ¿eh?

Do not forget

Do not forget. Still half asleep and with bleary eyes got to read on the mirror. Yes. Do not forget. That’s what read the inscription labeled in red in the mirror as he saw his incredulous face look back at him from it.

Do not forget. Bollocks! he thought, if I cannot even remember how the hell I got here. Do not forget. And he made an effort to remember…at least what the fuck did that baby pink room full of stuffed animals where he was mean, but that goddamned hangover didn’t make it easy. At all.

Do not forget. No. I won’t forget this fucking hangover. And if this is a nightmare, it is surely scary as hell, for what kind of woman would have a room full of stuffed animals, Minnie Mouse? He must be asleep for if not…if not then had he gone to bed with a twelve year old?

Fuck! Now he really had a headache, and that damned remainder: Do not forget, kept crushing his stunned neurons, tired of the fruitless effort of remembering something he shouldn’t forget. What the fuck could that be?

Do not forget to walk the dog, Do not forget to pick the clothes from the dry cleaner, Do not forget to kiss me goonight, Do not forget about me?

The list of possibilities grew by the minute, and the last and scariest one, that to clear out the matter he would have to give a face to the owner of the Disney princess room, was becoming the most realistic. He looked around for clues about the personality of the responsible for that elegy to lost childhood: on top of the hundreds of stuffed animals, dolls and one or another plastic bracelet on the floor. Nothing. At least not useful. Not a photograph, no lipstick, no perfume. The suspicion of his infanticide confirmed on each single of those absurd details. Shit, shit, shit. You’re a piece of shit. Do not forget. You’re a piece of shit.

How could I get to this? even more, where was I drinking last night then? at a Kindergarten? It didn’t seem plausible. It had been years since the last time he was anywhere close to a place full of noisy brats. There had to be another explanation. And yet he still didn’t feel capable of going through the door that’d lead him to know. He considered jumping off a window, but the dizziness he felt when he tried standing up again dissuaded him of the enterprise. Only thing left to make his day was to break his neck.

Laying in bed, even with his eyes closed, he can see some lights flickerings and hear a voice that repeats in a loop: Do not forget, Do not forget, Do not forget…Damn it! There’s no way to escape, or to remember or to shut down this fucking hangover. And now what?!

Tired of walking around his pink prison and dizzy of racking his dehydrated brains, he decides it’s time to fly out. He looks at himself back in the mirror where the note is still observing him, Do not forget, and after panting in exasperation takes the door handle and turns it.

The strong light on the other side of the door is so blinding as if he would be receiving the impact of a spotlight focused straight into his face, so he tries to protect his eyes with an arm, as if his life depended on it, as if instead of light it would be bullets and then hears:

-”How come are you still standing there? They’ve been waiting for you already for two hours in make-up to start shooting in set 3 ASAP. Now, go!”

Eyes and mouth can hardly be told to be less open. They reflect an incredulity that ceases by the minute. A bad joke. The perfect set up for a perfect idiot. A bitter lesson. No more beers with the guys after the shoot. Specially if you’ve behaved like a narcissistic asshole the whole session. Specially when you’re such an idiot you forget even your name after the fourth beer. Do not forget. Now I do. Now I won’t forget. Now I can put to rest my poor brains, that is when my hangover retreats.

-”Hey, you! Are you alright?” asks again the assisting director to my poker face. “Do not forget we start shooting in 20 minutes”

-”Yeah…yeah. And don’t worry, this time I will forget NOTHING.”

 

The king’s cloak or how to make invisible bodies

One of the problems those who work looking inside the body encounter every day is that there is just too much “flesh” around and finding the tree you’re looking for is difficult in such a dense forest. But, what if we could make all trees in the forest other than those we are interested in, say the willow tress, disappear? This would make our life much easier for we could know exactly where do their branches go, where do they converge or simply quantify better the total number of willow trees in the whole forest.

Image of a transparent mouse embryo after using the method developed by Miyawaki & cia. at the Riken Institute (Japan)

Well, for the second time in the last five years there’s been a publication that promises to make the forest fade away. First, it was a japanese group from the Riken Institute who developed a method to fade body structures almost to invisibility so that only exogenously labeled ones (by fluorescent proteins, for instance) would keep their coloration and would stand above the “nothingness” of the rest of the tissue. Now, an american group lead by Karl Deisseroth publishes in Nature that they’ve taken this approach one step further, because in contrast with the japanese method, theirs allows for a better recovery of the native proteins of the sample, which is pretty important to maintain structures as similar as possible as the biological template, so to say.

However, even though this method has countless advantages to better describe and characterize biological systems never before exposed to the human eye, it simply cannot allow to see these systems in action since these magician methods can only be applied to fixated tissue, that is dead samples. So functionality is out of the question. Sadly for me…

But! It is going to be a great advantage to many scientists, specially to those working in the Human Connectome Project, which tries to describe the whole set of connections of the human brain. Something like the europe roadmap, only more complex because it changes all of the time (everytime we learn or forget we are creating or destroying some of those connections. The same happens during aging, during a human lifetime there are periods of higher gain or loss of connections among neurons…)

Let me end with a video, in it the researchers present and nicely explain their method. The most impressive to me is the beauty of the images they achieve. However, the full extent of its power still remains to be seen.


 

El nuevo vestido del rey o cómo hacer cuerpos invisibles

Uno de los problemas que nos encontramos lo que trabajamos mirando al interior del cuerpo, del cerebro en mi caso, es que hay demasiada chicha que diría alguno y entre tanto árbol es difícil encontrar el que te interesa. Pero¿qué pasaría si pudiéramos hacer desaparecer todos los árboles del bosque excepto aquellos que nos interesan, las hayas por ejemplo? Eso nos haría la vida muchísimo más fácil, podríamos saber por dónde exactamente discurren sus ramas, cuántas hayas hay en ese bosque y los puntos donde convergen, si lo hacen etc etc.

Foto de un embrión de ratón transparente tras usar el método desarrollado por Miyawaki y cia. en el Insituto Riken en Japón

Pues por segunda vez en los últimos 5 años aparece una noticia que promete hacer desaparecer el bosque. Primero fue un grupo japonés, del instituto RIKEN quien desarrolló un método para aclarar hasta hacer transparentes estructuras corporales al mismo tiempo que aquéllas marcadas por proteínas fluorescentes exógenas mantienen la coloración de forma que sobresalen sobre la “nada ” en que se convierte el resto del tejido. Ahora es un grupo americano, liderado por Karl Deisseroth quien publica esta semana en Nature que han desarrollado este método de hacer transparente el tejido aún más, porque a diferencia del japonés este método permite conservar intactas una mayor proporción de las proteínas del tejido original, lo que es importante si queremos estudiar una muestra lo más similar posible a la muestra biológica de partida.

Sin embargo, aunque este método ofrezca innumerables ventajas a la hora de describir y caracterizar sistemas biológicos que hasta ahora estaban escondidos al ojo humano, lo que no permite es ver a estos sistemas en acción, porque estos métodos de mago sólo pueden aplicarse a muestras fijadas -o sea muertas- así que a mi personalmente no me sirve de mucho para mi proyecto de investigación.

A quien sí le va a ayudar, y mucho, es a los científicos implicados en el proyecto Conectoma Humano, del que hablamos en el post anterior y que intenta describir el patrón de conexiones del sistema nervioso humano al completo, como quien hace un mapa de carreteras detallado de Europa, sólo que bastante más complicado porque es bastante más variable.

Os dejo con el vídeo que acompaña la presentación del método en la web de Nature, además de bellas, las imágenes que nos deja son bastante impresionantes. Que las disfrutéis. El potencial de la técnica y sus futuros frutos son algo que está por ver…;)

Bad habits

People say: You get used to everything. And it’s true that when far away you get used to eating at times you would have otherwise considered crazy, and even to eating stuff had we been asked beforehand we would have denied more than three times ever getting close to our mouths, but there are things that no matter how long it’s been since the first time, no matter how rutinary, I just simply cannot get used to.

I cannot get used to the smell of blood. I can’t get used to seeing my animals die. Even if it’s me who kills them, even if I know I HAVE TO cause otherwise the’d suffer more. It’s simply their destiny. That’s what they’re for. They’re nothing but a tool, I tell myself. And whenever a tool is defective or doesn’t work anymore it needs to be discarded. No looking back. Capitalism to the death. Also in Science.

And you finish getting rid of your bloody gloves in the trash. Then you dispose of the last corpse in the freezer and leave it resting together with the others and shut the light. Enough for today. More tomorrow. Now time to relax with your colleagues, who have probably visited the freezer more than once today, also with the likely feeling that it was good for nothing if the experiment failed…again. And you have your beer, and joke about life…and death. Because just as a doctor needs to distance himself from the tragedies he faces everyday to perform professionally so we need to forget about their softness, their cuteness or even their bad mood -if they’re the biter kind-, to repeat the same song every single day. Even though we never forget that our tools are living things. Even though I´ll never get used to the cold touch of their stiff bodies when they stop breathing (not right after of course, a while after the rigor mortis kicks in).

They say the PhD is a unique time for learning. Shame there’s no method to learn about these things. Cause these are the ones that matter. And I don’t think I´ll ever grow used to.

Curiosity: by default

There’s many ways to recognize a scientist and maybe surprisingly to some, the lab coat is not the most obvious, neither is the bad hair nor the distracted look, as the topic falsely assumes. In fact, the easier way to recognise them is that while having a beer -not necessarily the fourth one- they are those who, out of the blue, would ask: have you ever thought about why is beer foam always white regardless of the type of beer?

Questions, questions

Questions like these are naïve, almost childish when formulated but actually are pretty difficult to answer (if you don’t believe me, just try answering the example above), born from an insatiable curiosity which is the true marker of a scientist and not the lab coat. In a way, it is as if we had got stuck in that time of childhood when we constantly bugged our parents with that recurrent question mark: why?

However, though defining this characteristic doesn’t belong exclusively to those who call themselves scientists. As children ,we were all inquiring, and if we manage to keep alive that curiosity, always eager to face an intellectual challenge even if as aparently simple as beer foam, it is possible that you end up becoming a scientist…or an artist, maybe both.

NASA’s mission to Mars was called Curiosity, and I doubt the name was a coincidence, because it is that constant state of restlesness that drives us who earn a living precisely on this. Even when it seems absurd, when sometimes we don’t manage to find the answer at the end of the way and all we can achieve is an espurious effort as we would make trying to answer the question of beer foam without the Wikipedia, knowing an expert in fermentation, or Master Brewer in Bayern.

I am no politician, no educator but often I wonder if educating in curiosity wouldn’t be one of the most efficient ways to get educated and responsible citizens. A curious individual wouldn’t be fooled because he/she will doubt and question. A curious individual will not simply swallow what the media offers cause he/she will search and compare for better alternatives. A curious individual would be in control of the world and the society she/he lives in because she/he doubts.

I don’t know if these ramblings are just a product of tiredness, caused by the political situation in my country (Spain) or simply, that I am just a curious scientist with a feeling for overthinking. And you? how´s your curiosity doing?

*Answer: beer foam is composed apart from the gas within the bubbles by the leftovers from the fermentation of yeast, hop adn wort. Because these elements are common to every beer, foams even though their consistencies and taste might differ have similar colors. This is only my interpretation from what I read in Wikipedia, if someone can tell me wrong, please do so in the comment section.

A la neurociencia americana le ha tocado la lotería ¿pero será una inversión de futuro?

En las últimas semanas se ha hablado mucho sobre la noticia de que el gobierno Obama en Estados Unidos va a hacer un esfuerzo enorme de inversión de capital en la investigación neurocientífica. El proyecto, que se compara en proyección con el Proyecto Genoma Humano se llama BRAIN (cerebro) de las siglas en inglés de Investigación cerebral a través del avance y la innovación de neurotecnologías. Este nombre tan embarullado y rimbombante lo que quiere decir, aparte de un intento rebuscado de conseguir las siglas necesarias para conseguir sacar BRAIN como acrónimo de la iniciativa, es que el grueso del esfuerzo económico del proyecto americano irá dirigido a potenciar el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan el mejor estudio del cerebro, porque la tecnología actual es uno de los máximos limitantes al desarrollo de la neurociencia y a avances tanto en la comprensión del cómo y el porqué como en la curación de enfermedades tan preocupantes desde un punto de vista social como el Alzheimer, el Parkinson o el autismo, por mencionar unas pocas.


Supongo que debería estar contenta, porque en cierta manera es a lo que me dedico, a probar cacharritos nuevos megaultramodernos para tratar de ver/entender mejor esa caja negra que es el cerebro. Sin embargo, tanto yo como otros en la red ya han criticado la mastodóntica empresa que supone este proyecto, en parte por la manera en que se ha vendido pero también por la dirección que parece haber tomado el proyecto.
Es cierto que es necesario un avance técnico/tecnológico en la neurociencia, pero estos avances son inútiles si no existen unas hipótesis detrás que apoyen la inversión de tiempo y dinero que suponen para todos. Hacer una expedición de pesca en un mar donde ni siquiera se sabe si hay peces además de absurdo puede resultar arriesgado si la inversión es grande. En cierta manera y siguiendo el paralelismo con el Proyecto Genoma, la secuenciación del genoma sólo fue el principio de la historia y de todas las promesas que se hicieron (medicina personalizada, descubrimiento de las bases moleculares de enfermedades, inteligencia e incluso hasta características del carácter, etc) cuando se lanzó el proyecto prácticamente ninguna ha sido cumplida, aunque es cierto que permitió una revolución tecnológica que ha hecho avanzar la genética años luz en poco tiempo, el camino sólo ha empezado a recorrerse.

Si el proyecto BRAIN se plantea de esta forma, como un viaje iniciático pero con un plan definido y una base meditada puede suponer un gran cambio para todos, tanto los que nos dedicamos a ésto como los que no, si no puede que veamos cómo miles de dólares más que necesarios en estos momentos de vacas flacas para la investigación acaben tirados por el desagüe, derrochados en una empresa de palabras grandilocuentes con poco fondo. ¿Va a resolver el conectoma -mapa detallado de todas las conexiones entre neuronas (sinapsis) de un organismo- el misterio de la consciencia? Hay muchos que lo dudan, especialmente teniendo en cuenta que el del gusano C.elegans se conoce desde hace años y este conocimiento ha servido de poco para entender siquiera el comportamiento de este animal tan simple, y conseguir hacer un mapa de las conexiones del ser humano es una misión si no imposible, desde luego complicada y que tiene para largo. A pesar de los millones de Obama.

En resumen, alegrémonos de que en estos tiempos de crisis al menos alguien apuesta por la investigación y más en neurociencia, pero andémonos con cuidado sobre el cómo se invierte y el para qué. No sea que al final, nos quedemos sin pasta y sin saber.

Malas costumbres

Dicen que a todo se acostumbra uno. Y es verdad que cuando uno vive lejos se acaba acostumbrando a lo que otrora hubiéramos considerado horarios absurdos de comidas, e incluso a comer cosas que de habernos preguntado hubiéramos negado más de tres veces llegar a acercarnos a la boca pero hay cosas a las que por mucho que pase el tiempo, por mucho que se conviertan en rutina yo no acabo de acostumbrarme.

No me acostumbro al olor de la sangre. No me acostumbro a ver morir a mis animales, aunque sea yo quien los mate, aunque sepa que TENGO que matarlos porque de otra manera sufrirían más. Porque es su destino, en el fondo. Porque para eso sirven. Son mi herramienta de trabajo, me digo. Cuando una herramienta está defectuosa o no sirve para realizar el trabajo para el que se necesita se descarta. No hay vuelta de hoja. Capitalismo hasta la muerte. También en Ciencia.

Y acabas de deshacerte de tus guantes ensangrentados en el cubo. Y dejas el último cadáver junto a los otros en la cámara frigorífica (aka congelador) y apagas la luz, y ahí se acaba el día. Mañana más. Ahora a tomar algo con los colegas, que también han visitado el congelador en un momento u otro del día, posiblemente con la sensación de que además, esa muerte ha sido inútil, si el experimento ha fracasado. Y te tomas la cerveza  y bromeas sobre la muerte. Porque igual que un médico ha de tomar distancia de las tragedias con las que lidia cada día para ejercer de una manera profesional su tarea, así nosotros intentamos olvidarnos de sus monerías, de sus simpáticas y bigotudas carillas y hasta de su mala hostia, si son de los que muerden, para poder repetir cada día la misma cantinela. Aunque nunca olvidemos que nuestras herramientas son seres vivos. Aunque nunca acabe acostumbrándome al frío tacto de sus cuerpos cuando dejan de respirar.

Dicen que el doctorado es una etapa única de aprendizaje. Lástima que para aprender sobre estas cosas no haya método. Porque son las que marcan la diferencia. Y no creo que llegue a acostumbrarme.